Prepara grandes tandas de legumbres, cereales y verduras asadas; divide en contenedores pequeños transparentes. Etiqueta cantidades y añade colores para anticipar saciedad. Llegar con hambre y abrir la nevera se vuelve fácil cuando la primera señal disponible es clara, ordenada y suficiente.
Arma el tupper como si fuera un plato: mitad vegetales voluminosos, un cuarto proteína y un cuarto granos. Usa separadores y recipientes de colores que contrasten con la comida. Comer frente al portátil deja de ser peligroso cuando las señales ya están decididas.
Si hay pizza o asado, comienza con ensalada en un plato pequeño y sirve la porción principal en vajilla mediana. Define desde el principio cuántas unidades caben. Así disfrutas plenamente, compartes sin culpa y despiertas el lunes con energía y claridad mental.